Me gustaría que fuera una Escuela en la que los recursos tanto personales como materiales fueran suficientes: espacios amplios, luminosos, adecuados a las actividades que fueran a realizarse, que hubiera ordenadores para cada niño en las aulas y pizarras digitales en cada clase.
Que las ratios fueran más pequeñas para que la enseñanza fuera más individualizada. Que las metodologías que se utilizaran fueran lo suficientemente motivantes para los alumnos y para los profesores.
Que el trabajo fuera en equipo verdaderamente. Que los padres se implicaran más con la Escuela, e incluso que tuvieran más tiempo para participar más de la educación de sus hijos.
Que realmente el esfuerzo fuera una constante. Que el respeto a los profesores y a los compañeros fuera algo efectivo.
Y supongo que será algo así cuando lleguemos a es fecha, que por otra parte está a la vuelta de la esquina.
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